Me gustaría explicar de una manera práctica como tener la confianza en Dios. Para empezar a lograrlo necesitamos conocer a Dios, tener una relación con Él a través de la oración y sobre todo leer su palabra.
Hay personas que dicen que conocen a Dios, tienen una vida de oración y leen la biblia, pero viven preocupados, asustados y estresados. Les cuesta confiar en Dios totalmente.
¿Por Qué Pasa Esto?
Cuando esperamos por la solución de una situación o por la sanidad de una enfermedad, siempre se dice: «yo confío en Dios que hará un milagro en mi vida«. Y esperamos a que Dios nos resuelva la situación. Pero al final no recibimos el milagro que esperamos, nos desilusionamos de Dios y nuestra fe empieza a debilitarse.
La confianza empieza a transformarse en desconfianza y dejamos que un muro se levante entre nosotros y Dios.
¿Qué Fue Lo Que Sucedió?
Que hemos puesto nuestra confianza en que Dios hará lo que nosotros queremos o necesitamos. Y no es así como funciona. Se trata de confiar en que cualquiera que sea la respuesta de Dios a nuestra necesidad es lo mejor para nosotros (aunque se contradiga a nuestros deseos). ¡Ésa es la clave!
¿Cómo Podemos Aprender a Confiar En Dios?
Pienso que la confianza en Dios no es algo que nacemos con ello, sino que se construye a base de práctica, por ejemplo:
- meditamos en la decisión de confiar en el Señor. En vez de pensar en lo que nosotros creemos que necesitamos, tenemos que pensar que Él nos ama tanto que nos va a dar la mejor solución. Dios nunca nos va a causar daño, siempre nos va a cuidar;
- decidimos poner la confianza en Dios y elejimos no alterarnos por las circunstancias;
- declarar verbalmente que confiamos en su amor y su misericordia. Hay que decirselo en las oraciones a Dios y hay que ponerlo en práctica con nuestras familias, amigos y todas aquellas personas que estén cerca de nosotros. Dios es bueno y siempre tiene lo mejor para nosotros;
- tenemos que pedirle que nos de fortaleza para mantenernos confiando en Él.
«…pero los que esperan a Dios tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.»
(Isaías 40:31)

Cuando decidimos confiar en el Señor, lo que Él nos da es su paz sobrenatural. Calma en medio de la tormenta. La tranquilidad viene cuando confiamos en que Dios tiene el control de todas las situaciones que nos amenazan.
¿A Qué Tenemos Que Estar Dispuesto Para Poder Lograr Todo Esto?
«no os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.»
(Romanos 12:2)
Esto no quiere decir que siempre se va a ajustar a lo que nosotros queremos. A veces oramos por lo que necesitamos y Dios nos responde con algo que no queremos.
«…porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Dios, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.»
(Jeremías 29:11)
Tenemos que recordar que Él ya tiene una visión para nuestro futuro.
Tenemos que dejar el control en manos de Dios. No podemos controlarlo todo. Es mejor que nos centremos en controlar nuestro carácter y dejemos que Dios obre conforme a su voluntad. Necesitamos mantener a raya la preocupación, la ansiedad y todo lo que nos altere.
Tenemos que aceptar lo que nos toque vivir. Demos gracias a Dios siempre por todo lo bueno que Él nos da y vivamos contento con lo que tenemos. Hay que recordar siempre que lo mejor está por venir.
En definitiva:
Cuando empecemos a practicar todo esto aprenderemos cómo desarrollar la confianza en Dios, nuestra vida será más ligera y avanzaremos cada día más hacia el propósito que Dios tiene para nuestras vidas.
«…y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.»
(Filipenses 4:7)
No importa que estemos en medio de problemas, la confianza en Dios nos hará que mantengamos la calma, porque la paz sobrenatural de Dios llenará nuestra mente y nuestro corazón.

Me encanta Rebeca, así es la Fe, yo lo he comprobado. Enhorabuena por ser testimonio de Fe y contarlo tan bonito con tanta verdad y tanto Amor, en una web
¡¡Muchas gracias María Rosario!!