Sabemos que la biblia es una fuente de Dios, pero, infelizmente, en muchos casos, está cubierta por la incredulidad, infiltrada en la mente y en el corazón de muchas personas.

Cuando la dureza de la incredulidad es rota y retirada, pasamos a disfrutar de estas aguas limpias, que tiene poder no solamente de limpiarnos, sino que también, para darnos respuestas a todas las nuestras cuestiones, para corregidnos, para instruirnos, con la finalidad de llevarnos a la madurez, y prepararnos para toda la buena obra. Estando convencido de eso, me recurro a ella para buscar conocimiento, dirección, sabiduría y discernimiento para tomar decisiones en la vida. Quiero usar un texto de las escrituras sagradas, para traer luz a un tema muy relevante.

Vamos a reflexionar un poco sobre el tema relaciones, principalmente dentro del convivió familiar. Para eso,yo quiero usar un texto que esta en:

Lucas 6:47-49

  • 6:47 Voy a decirles a quien se parece todo el que viene a mí, y oye mis palabras y las pone en practica:
  • 6:48 Se parece a un hombre que, al construir una casa, cavo bien hondo y puso el cimiento sobre roca. De manera que cuando vino una inundación, el torrente azoto aquella casa, pero no pudo ni siquiera hacerla tambalear porque estaba bien construida.
  • 6:49 Pero el que oye mis palabras y no las pone en practica se parece a un hombre que construyo una casa sobre tierra y sin cimientos. Tan pronto como azoto el torrente, la casa se derrumbo, y el desastre fue terrible.

Antes de todo, déjame hacerte una pregunta:

¿ Como esta tu relación familiar? ¡Si!, ¿Como te relacionas con los tuyos? o ¿ Como los ves relacionándose entre ellos?

El ser humano en su estructura, fue creado por Dios para relacionarse con sus semejantes. Relacionar, antes de todo, es una sinergia, un esfuerzo que actúa en el sentido de unir dos elementos que estaban separados. Dios dijo; Hagamos al hombre conforme nuestra imagen y semejanza. Es decir, somos semejantes a aquél que nos ha creado, hay marcas en nosotros que comprueba eso. Infelizmente, el veneno del pecado hizo que todo eso viniese a perder, de forma que; el hombre se volvió un ser disforme. Si la relación actúa en el sentido de unir dos individuos, es cierto decir que; a través de una relación santa y saludable, nuestra comunión con Dios y con las personas puede ser restauradas.

Las familias están perdidas, eso está claro, las familias están destrozadas, eso también es verdad, las familias sufren ataques de todas las partes. ¿Será que tenemos que ponernos conformes a esta situación? ¿tenemos que concordar con eso? Ah, es un nuevo tiempo, en que una nueva era se instala, donde las familias ya no hacen falta. ¿Será mismo?

Quiero invitarte a que camines conmigo por las líneas del texto que hemos leido, para que podamos aprender con el maestro Jesús, el camino de la buena relación.

1.) Ir, oír y practicar. “todo el que viene a mí, y oye mis palabras y las pone en práctica: os voy a decir a quién es semejante”

  • Cuando yo voy, yo demuestro iniciativa.
  • Cuando yo oigo, yo demuestro deseo, ganas.
  • Cuando yo practico, yo demuestro que estoy dispuesto a tener un nuevo estilo de vida.

Si queremos restaurar nuestra relación familiar, o interpersonales, tenemos que ir, oír y practicar lo que Jesús nos está diciendo. El propio Jesús dijo a los que le escuchaban, a quién se parece, los que actúan de esta manera, es decir, ir, oír y escuchar a Jesús. Aquí vemos la palabra semejanza. Lo que quiero decir, es que acercar a Jesús, es el primer paso que tenemos que dar, para la restauración de nuestro ser, devolviéndonos la semejanza que teníamos con nuestro creador.

Cuando yo me rindo totalmente a Jesús, practicando sus palabras, yo comienzo a ser preparado para relacionarme bien con él, y consecuentemente con las personas. No podemos olvidar el principal mandamiento; Amar a Dios sobre todo lo que hay, y al prójimo como a ti mismo.

2.) Cavar profundamente. “Es semejante a un hombre que cavó bien hondo y puso el cimiento sobre la roca”

Ya te he dicho que Jesús es el punto de partida, en todo ese proceso de restauración de las nuestras relaciones destruidas. Estamos hablando de un proceso de restauración, y sabemos que eso nos dará mucho trabajo, alguien dijo que; es mejor construir que restaurar. Cavar profundamente, este es el segundo paso. Yo no sé qué tipo de terreno este hombre tuvo que enfrentar, yo no sé qué tipo de herramienta él usó para cavar, pero, una cosa está muy clara, él cavo profundamente hasta encontrar la roca. Eso revela, cuanto nos estamos engañando a nosotros mismos. Pues, queremos relaciones profundas, consistentes y duraderas, pero, actuamos de forma superficial con las personas. La verdad es que estamos construyendo sobre lo que vemos, es decir, estamos construyendo sobre lo que nuestros ojos alcanzan. Nuestra relación esta siendo construida sobre la base del ataque y contra taque, ataque y contra ataque.

Puedes estar seguro, esta casa va a caer, esta relación no va a prevalecer. La verdad es que, no tenemos disposición de acercarnos a nuestra esposa, marido, hijos, amigos y ofrecerles tiempo y atención. No tenemos disposición de cavar profundamente, somos perezosos. Pensamos que el hecho de vivir bajo el mismo techo, proveer comida, dormir en la misma cama, cuidar de las tareas domésticas, es suficiente para construir una buena relación, no, estamos equivocados. El texto dice que la roca está dentro, está escondida en el interior de cada individuo, de cada miembro de la familia. Lo que pasa es que las personas están sofocadas por el miedo, inseguridad, por el rechazo, por la indiferencia de nuestra parte.

Esta roca escondida se llama Cristo, está atrapado debajo de toda esta basura que tiramos en el alma, y en el corazón de los nuestros, por eso, ellos se han caído en la incredulidad y se separaron de nosotros. Disponte, creo que puedes esforzarte, ha llegado el momento de acercarte a estas personas, acercarte a tus familiares, y darles la atención que merecen. Conforme esta atención va penetrando en sus interiores, toda esta suciedad va siendo sacada, hasta que aparezca la roca, hasta que aparezca Jesús. Te quiero decir más; cuando hayas encontrado la roca, pon sobre ella el buen cimiento, pon sobre ella la confianza, el apoyo, palabra de ánimo, pon sobre ella la amistad. No seas más una persona superficial, y deja de ver de forma superficial las personas. Pregúntales lo que piensan, lo que ven, lo que quieren, cuáles son sus sueños, sus deseos, sus anhelos. Inténtelo, haciéndolo, vas a descubrir algo, que seguramente te va a sorprender.

3.) ¿Qué tipo de casa queremos construir? ¿Qué tipo de relación queremos desarrollar?

Los dos hombres de la historia contada por Jesús, eran constructores. Tenían la misma intención, tenían los mismos recursos, comenzaron a construir juntos. La diferencia estaba en el proceso y en el resultado. Uno puso todo su esfuerzo para construir bien, aún que tardase, para que tuviera un resultado de mucha confianza. Mientras eso, el otro pensó solamente en el resultado rápido, y por fin, no tuvo ni una cosa, ni otra. Las intemperies de la vida, los problemas de la vida vinieron con fuerza en contra de aquella construcción, de modo que, no quedó piedra sobre piedra. Qué cosa triste ¿verdad?

¿Quieres construir relaciones seguras? Sepas de una cosa, eso te va a costar, eso tarda, eso es un proceso y no nace de un día para otro. Pero, escúchame; No desistas, corra, escuche, pon en práctica todo lo que diga Jesús. No desistas, corra, escuche, pon en práctica todo lo que hayas escuchado de parte de tu esposa, esposo, hijos, que, en alianza, habéis decidido practicar.

Aún hay tiempo.

Solamente así, construiremos relaciones interpersonales y familiares fiables, para que, de esta manera, Dios pueda usarnos como referente, para la restauración de tantas otras relaciones, que ahora mismo, se encuentran en ruinas.

Que Dios te bendiga, en el nombre de Jesús, amen y amen.

PUEDES ESCUCHAR ESTE TEXTO TAMBIÉN CON EL PROGRAMA SPOTIFY «DE CASA EN CASA» POR JOSE DALMO.

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