«Un ruta muy divertida entre montañitas, piedras y una pequeña playita.»
Salir de la ciudad y buscar espacios naturales donde desconectar es una de nuestra prioridad, con los peques, cuando llega el fin de semana. Las restricciones por la pandemia del Covid-19 siguen sin permitirnos salir de Sevilla. Afortunadamente, en la propia provincia de Sevilla también es posible encontrar parajes naturales donde poder disfrutar de un agradable paseo en un entorno privilegiado como es el caso del parque fluvial Majadallana, en el término municipal de Villaverde del Río.
Este corto sendero recorre las entrañas del rio de Los Siete Arroyos, en las estribaciones de la sierra norte, que nos permite disfrutar de un paisaje y unas vistas impresionantes.
Nuestra aventura comienza en el aparcamiento del area recreativa cerca de la ermita de las aguas santas.

Lo primero que vemos tras bajarnos del coche es una enorme reja cerrada, sin embargo nos damos cuenta que justo en el lado izquierdo tenemos un sitio por donde poder pasar.

Una vez que pasamos seguimos andando de frente y nos volvemos a encontrar otra cancela cerrada y vemos que podemos pasar justo por el lado derecho.

Una vez hemos pasado la cancela por el lado derecho seguimos caminando por un suelo empedrado hasta llegar al área recreativa.

Cruzamos todo el área recreativa que tiene muchas mesas con bancos y sombra. Seguimos por la senda desde el área recreativa paralelos al arroyo de Siete Arroyos. Al final del área recreativa, seguimos de frente por una pequeña senda donde vemos en una piedra unas pinturas blanca y amarilla (marca del sendero pr).


Esta parte del camino es muy sencilla solo tenemos que seguir el camino de tierra paralelos al rio. Un poco mas adelante podemos apreciar formaciones naturales de roquedos de gran tamaño y hacer algún que otro destrepe por algunas piedras de gran tamaño de la zona.





Siguiendo el camino todo recto llegamos a la playita. Donde nos paramos un rato para que las niñas jugaran con la arena y tiraran piedrecitas al agua.

Justo al final de la playita empiezan unas grandes piedras que tendremos que subir con mucho cuidado hasta arriba del todo. Una vez arriba giramos a la izquierda y seguimos todo recto por un caminito muy estrecho. Desde arriba tendremos unas vistas maravillosas de todo el arroyo. Prestad atención a las piedras del suelo algunas tienen pintadas una flecha blanca que indica el camino del sendero que no tiene perdida, es todo recto.




Continuamos nuestro camino en algunos tramos algo complicados hasta alcançar la llamada segunda caldera o segunda cascada.

Seguimos el camino hasta llegar a la caldera, cascada de la ultima olla. Alli paramos a comer los bocatas con vistas desde arriba a la cascada. Despues de comer seguimos el caminito y bajamos a la caldera para verla de cerca. Hay termina nuestra ruta. Despues de contemplarlo todo y relajarnos escuchando el sonido del agua en la cascada, volvimos para el coche por el mismo camino.









